05 diciembre 2017

TRATAR LA VIOLENCIA DE GÉNERO



“Lo que yo digo no es la verdad, es mi experiencia”
Roberto Garda

Del 21 al 24 de noviembre 2017, tuve el honor de asistir al “Taller de Capacitación en el Programa de atención especializado para hombres generadores de violencia familiar y de género", impartido por el experimentado y pionero en estos temas en México Roberto Octavio Garda Salas, mejor conocido como Roberto Garda, de cuyo currículum de más de 30 páginas destacaré que ha participado en programas de televisión y radio, ha escrito varios libros, manuales y artículos relacionados con la violencia de género, además de que ha fundado varias asociaciones civiles y ha colaborado con diferentes instancias de gobierno, a lo largo de casi 25 años de experiencias.
Llegué sin saber el título completo del curso ni quién lo impartiría, nomás me dijeron que era “un curso de violencia”. Llegué con mi estructura de Psicólogo y mi estructura de Terapeuta. Salí convencido que la estructura necesaria para facilitar este tipo de Programas que ha diseñado Roberto Garda se caracteriza por asumir un rol no terapéutico, no impersonal, sí reeducativo, sí apegado al objetivo y a las actividades programadas, respetando los tiempos.
Es una estructura donde no se interviene como psicólogo ni como terapeuta, sino como facilitador, donde se comparten experiencias personales donde hemos generado y recibido violencia, aunque enfocándose en el usuario del grupo asistente, no en la pareja que está incrustada en su discurso o queja.
Para implementar este tipo de programas se requiere capacitación, preparación y participación en grupos similares, además de tener internalizada la perspectiva de género y de ser supervisado por Roberto Garda o alguien autorizado.
Hubo trabajo reeducativo de experiencias personales como generadores de violencia en la pareja. Los 25 asistentes a este curso nos dimos cuenta que como “especialistas y estudiados” solemos no tener gran conciencia de nuestras acciones violentas, sea con la pareja o con otras personas, desde nuestra niñez hasta la adultez. 
La importancia que veo en la temática de la violencia de género es que es un tema de brutal actualidad y con el cual me encuentro día a día en mi lugar de trabajo (una cárcel), contaminándome en ocasiones.
Roberto Garda afirma que preferentemente tienen que ser psicólogos los que faciliten los programas que ha creado.

Por otra parte, la intervención psicológica/psicoterapéutica estaría indicada fuera de este tipo de programas, canalizando o atendiendo a los usuarios pero no dentro de las sesiones de esos programas, sino en otro momento.

Hace 11 años asistí a varias sesiones en un Grupo de Reflexión de Violencia Masculina, junto con otros trabajadores del sistema penitenciario e incluso ciudadanos. Hace 10 años estuve en un curso con Roberto Garda sobre estas temáticas, aunque en aquél momento no profundizó ni profundicé como ahora.

Finalizo diciendo que hice trabajo personal en este taller, y a la vez me sirve como preparación para una posterior facilitación de este tipo de Programas, de acuerdo a las directrices y tiempos que me marquen.


LO QUE DIJO ROBERTO

Decidimos por nuestro género qué somos. El Género es una manera de vivir, no una simple formación o tema.
Ser hombre o mujer sí influye, es distinto. Se interioriza y se reproduce. Es ausencia o presencia de conciencia.
El Género no busca la felicidad, busca valorar más la vida y hacer menos factible la violencia de género.
El Género es una trampa y nos lleva a conflictos.

No se trata de convencer a nadie, se le da la metodología y que él decida.
Los problemas que se abordan en estos programas son multidimensionales, no solamente psicológicos. Se da desde una perspectiva de autoconocimiento, con un marco teórico de género.

Los ciudadanos se polarizan entre poder y dolor, nosotros proponemos una tercera opción: el discurso de reflexión. La perspectiva de tomar en cuenta al usuario como ciudadano y no como paciente, implica que esto va más allá de la Psicología, porque influye también la Ley, los Derechos Humanos, lo social, la familia, las Instituciones, la cultura, los medios de comunicación, entre otros. 

¿Qué tan equitativo eres? ¿Estás en una relación de pareja igualitaria o eres “gandalla”?
Se trata de no estereotipar el Género, así como tener un lenguaje no sexista, no machista.
La autonomía se gana con experiencias nuevas que desestructuren. Cambias desde adentro. Avanzamos y retrocedemos, hasta que rompemos (temporalmente) algo. En lo nuevo hay que vivir el duelo de lo viejo y resignificar.
La culpa no es amor. Hasta que no vives la experiencia pierdes el miedo y la culpa. Lo opuesto a la violencia es la vida fluida. Te valoras y valoras a los demás.

El marco teórico desde el que nos movemos en esta perspectiva de género es el de la Construcción Social, no la postura Positivista o Neoliberal. Porque aquí al construir o reconstruir se cuestionan las Instituciones y los medios de comunicación. Es que el Género invita a ser desobediente con los mandatos sociales. Vivimos la desigualdad de Género, pero no nos educan para mirarla como diferencia, sino como estereotipos.
Biología no es Destino. Tradicionalmente, se nos enseña que la Biología norma la identidad, los roles de género y la orientación sexual. Esto no es así, y por eso existen conflictos o rebeldías de identidad, en roles y en orientaciones sexuales.
El sexo es lo biológico que con los órganos sexuales nos caracteriza como hombre o mujer. El Género masculino está constituido por ese conjunto de identidad, rol y orientación sexuales. Lo mismo pasa con el Género femenino.

La mujer busca empoderarse, el hombre necesita despoderarse.
No todos los hombres son buenos proveedores, y viven con culpa. Les han enseñado esto como parte de su formación masculina. Hay mujeres fuertes, a pesar de que les han enseñado que su género debe ser “débil”. En el extremo, se concibe a los hombres como productivos y a las mujeres como reproductivas.
Siendo niño (hasta los 10 años de edad): ¿Qué hacías para demostrar que eras hombre?
Siendo adolescente (hasta los 17 años de edad) ¿Qué hacías para demostrar que eras hombre?
Como adulto (18 años de edad en adelante) ¿Qué haces para demostrar que eres hombre?
La violencia de género no solamente se da contra otra persona, también consigo mismo.
Hay que pasar de la dominación masculina a la equidad en la pareja en lo macro, exo y micro social.
El conflicto microsistémico pasa a ser macro y surge la violencia en familia y sociedad.
Las narrativas de los hombres generadores de violencia está plagada de: negar, culpabilizar, minimizar, maximizar, coludirse y victimizarse.
Los acuerdos en una pareja se van moldeando sobre la marcha.

Actualmente, la identidad masculina es egoísta. La identidad femenina es demasiado hacia los demás.
No se vale estar ambivalente en una pareja, hay que decidir si permanecer o no en ella, con todo lo positivo y negativo que haya ahí.
Muchos hombres violentos no se conciben como violentos. El infante, adolescente o adulto no le llama violencia, le llama de otras maneras.
Hay que integrar lo que pienso, siento y actúo.
El machismo es una estructura, hay que desestructurarlo.
Se vale asumir un rol de reflexión/serenidad, y en otro momento un rol de protesta/autoritario. Y hay que dialogar entre los roles.
Si no hay educación sexual en un adolescente, su sexualidad se vuelve instintiva.
La primera experiencia sexual construye la vida sexual.
Con el alcohol revienta el sentir reprimido.
El trabajo vincula al hombre con el sentir.
Hay hombres que se sienten solos porque no les llena lo que tienen.
Reflexión de la vida en pareja.
¿Quién está listo para algo? Para cambiar nunca vas a estar listo del todo.
Los traumas psicológicos llevan a inhabilidades sociales y a repetir la violencia.

LOS PROGRAMAS
Los programas que ha elaborado han ido evolucionando, actualmente son multidimensionales y multicomponentes, con atención psicoeducativa, con el fin de facilitar cambios culturales, en instituciones, con la pareja y consigo mismo, tomando en cuenta las áreas de: comunicación, historia de vida, cognitiva, cuerpo, emociones y conducta.
Los programas están diseñados para personas de 25 años de edad en adelante. Están estructurados para ser respetados tanto por facilitadores como por usuarios.

6 ÁREAS A TOMAR EN CUENTA
El facilitador tiene que aterrizar la experiencia del usuario en alguna de las 6 áreas señaladas, según el tema u objetivo de la sesión que se esté desarrollando.
Para cada una de las 6 áreas señaladas existen técnicas para facilitar el trabajo sobre ellas. Lo emocional nos conecta con las otras 5 áreas.

PENSAMIENTO:
Durante la conducta violenta, brevemente contestar:
¿qué piensas sobre tu pareja?,
¿qué piensas sobre ti?, ¿
qué piensas sobre tu relación de pareja?.
¿Cómo te comportaste en el plano autoritario?.
¿Qué servicio querías de tu pareja?.
¿Qué tipo de control querías ejercer?

CONDUCTAS:
Durante la conducta violenta, brevemente contestar:
Identificar conductas mías de violencia. Identificar conductas mías de resistencia.
Identificar conductas de ella de violencia. Identificar conductas de ella de resistencia.

CUERPO:
Durante la conducta violenta, brevemente contestar:
¿Qué sensaciones tenía mi cuerpo?

COMUNICACIÓN:
Durante la conducta violenta, brevemente contestar:
¿De qué formas me comunicaba verbal y no verbalmente?

EMOCIONES:
Nota: En este caso no interesa diferenciar entre emoción y sentimiento.
Durante la conducta violenta, brevemente contestar:
¿Qué veía que sentía mi pareja?
¿Qué sentía yo?
¿Cuál es el Sentimiento Fundamental tuyo?

HISTORIA DEVIDA:
Durante la conducta violenta, brevemente contestar:
¿En qué otro momento de mi vida en la infancia y/o adolescencia sentí ese Sentimiento Fundamental? Clarificar la edad.
¿Con esa edad identificada qué aprendí en aquél momento?
¿Sobre las mujeres qué aprendí en aquél momento y en esa edad?
En mi actualidad identificar 3 aprendizajes de responsabilidad sobre lo sucedido.


LAS TÉCNICAS, EL FACILITADOR Y EL USUARIO
Las técnicas van dirigidas a las experiencias del usuario sobre lo que él hizo, pensó, sintió o comunicó, enfocándose a él y a su historia de vida, no a su pareja, porque ella no está ni es el objetivo directo de la reeducación, para reaprender. Y llevan a la reflexión ¿Es lo que quiero? ¿De qué me doy cuenta? ¿Qué y cuándo de mi historia de vida me hizo sentir algo parecido?
Se fomenta la habilidad de regular las emociones, hacia algo más nutritivo.
Hay que empatizar con el adolescente que fuimos y cerrar desde nuestra edad actual.
Se recomienda hablar de temas polémicos para movilizarlo (aborto, matrimonio igualitario, unión libre, etc.)
Calibrar en qué momento como facilitador le diré a los usuarios mis conductas, pensamientos, sentimientos o sensaciones sobre mi/s pareja/s relacionados a hechos de violencia.
Hay que saber leer el contexto y a cada usuario.
Lo que el terapeuta ve como resistencia, el facilitador de estos programas lo ve como lucha de poder.
El facilitador de estos programas no está dando clases ni terapia a los usuarios. Atiende el ejercicio de violencia del hombre, no se desvía como haría el terapeuta.
El facilitador se reconoce como un hombre que ha ejercido/recibido violencia.
El facilitador asiste a grupos de Reflexión sobre violencia.
Cuando un participante del taller le cuenta una experiencia le pregunta a Roberto Garda si fue violento, éste le contesta así: “Tú dime si te viste violento, yo no te lo voy a decir, se trata de que tú te des cuenta”.
En otra ocasión, un participante del taller alegó que en la experiencia que compartió no percibe violencia en su actuar, a lo que Roberto le dice: “Si eso no lo ves como violencia, entonces cuéntame algo donde sí fuiste violento”.
Los hombres suelen llegar polarizados a los grupos, en el enojo o en la victimización.
El reto no es que cambie la pareja, sino que cambies tú, tus pensamientos, actuaciones y emociones sobre tu pareja, sea como sea ella.
Nos focalizamos en lo que hizo el usuario, su responsabilidad, su enojo y su “resistencia” o lucha de poder.
Lo inmaduro es mirar lo de tu pareja. Lo maduro es mirar lo propio, con la habilidad de autoobservarse.
No engancharse con lo de mi pareja, porque pierdo contacto con lo mío, con mi interior.
Uno no cierra hasta que agradece (a la pareja).
Si no facilitaste es que asumiste un rol de autoridad. El rol de facilitador promueve la equidad; la autoridad promueve la inequidad.
Las categorizaciones psicológicas no son útiles en la práctica de los Grupos de Reflexión, donde mejor se usa el Construccionismo Social.
A veces, la comunicación es para decir desacuerdos o expresar molestias, o transmitir nuestra experiencia positiva o negativa.
A veces es necesario no cerrar un asunto en el usuario, para que ellos cierren, no tomen decisiones alocadas y que busquen ayuda especializada.

Roberto Garda es asesor de CEPAVI (Centro de Prevención y Atención de la Violencia) Colima desde 1999.
Presidente del colectivo CORIAC (Colectivo de Hombres para Relaciones Igualitarias, A.C.)(1995-2005), Director de Hombres por la Equidad, A.C. (de 2005 a la fecha).
Ha colaborado también con la Secretaría de Salud Federal en Programas de Reeducación para víctimas y agresores de violencia de parejas (2008 a 2014).
Contacto con Roberto Garda
Facebook: Roberto Garda


*Para ampliar la información, aquí DESCARGA los 37 manuales/libros/artículos elaborados por Roberto Garda, algunos en coautoría,:
 






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