12 agosto 2017

EX ASOCIADO AL CÁNCER



Mencionaré algunas de mis experiencias, daos y aprendizajes adquiridos en los poco más de 4 años (2007-2012) que estuve colaborando en la Asociación Colimense de Lucha Contra el Cáncer, I.A.P. ‘Tiende una mano a tu hermano’.

Esta asociación nació como civil, la fundó en Manzanillo mi suegro Ángel Mora Flores y el Dr. Jesús Cárdenas (entonces Director del Centro estatal de Cancerología de Colima), allá por 1996, después de que él fue objeto de cáncer ganglionar, y luchó contra éste durante varios años y…se recuperó, sigue vivo en la actualidad (cuando hasta médicos no le daban mucho tiempo de vida), aunque dejó de presidir esta asociación a principios de 2012, cuando decidimos él y yo salirnos como fin de una etapa y dejar que otros llegaran para continuar esta labor sacrificada y altruista.

¿Cómo le hizo mi suegro para sobreponerse al cáncer ganglionar que tuvo (uno de los más complicados que hay)? La respuesta es que se ayudó de las herramientas espirituales gnósticas que aprendió en una escuela esotérica (Asociación Gnóstica) durante varios años. También, se sometió a quimioterapias. Y fue un guerrero con una gran fortaleza para reponerse, usando luego su experiencia para motivar a los cientos de afectados de cáncer(niños, adolescentes y adultos) que luego le tocaría conocer y atender, apoyándolos de las maneras que podía, por ejemplo, económicamente, con donaciones de aparatos y medicamentos, gestiones de trámites y canalizaciones, traslados y visitas, didáctica de alimentación de sana, sugerencias de herbolaria y naturismo, búsqueda de patrocinadores y donadores, colectas, organización de eventos, etcétera.

En mi caso, colaboré con Don Ángel (así le digo a mi suegro) facilitando psicoterapia individual a enfermos de cáncer y a familiares de éstos, sobre todo provenientes o residentes del municipio de Manzanillo y de municipios del Suroeste de Jalisco (Cihuatlán, Melaque, La Huerta, Casimiro Castillo, Barra de Navidad, entre otros), siendo la mayor parte de mis atenciones en días sábados y domingos. También, le ayudé a elaborar programas y fui parte de su Patronato, fungiendo como Secretario, sin recibir sueldo, además de yo aportar muchas veces dinero, hacer “talachas” de aseo, cargas y otras cosas cuando era necesario. Además, es importante señalar que mi esposa Brenda Mora (Trabajadora Social de profesión) colaboraba con sus conocimientos en esta asociación, además de fungir como una de las Vocales del Comité de esta agrupación que no llegábamos ni a diez integrantes. Algunos de los colaboradores de esta asociación que recuerdo son: Raúl Monroy (ex jugador profesional de fútbol de Chivas de Guadalajara), Rosa Hernández y Yolanda Gordián, así como algunos instructores gnósticos que nos apoyaron platicando con varios de los enfermos o con familiares de éstos. Cabe decir que desde que dejamos esta asociación, esta ha seguido existiendo, con nuevo slogan, nuevo Patronato y estrategias, y no quisiera hacer una comparación ni lo que la gente dice de ambos.

A los enfermos de cáncer o familiares de éstos que se les ayudaba no se les cobraba, se les ofrecía la alternativa a que en el presente o en el futuro pudieran apoyar a otras personas en condiciones parecidas, con alguna donación de ropa usada o alguna aportación económica a su voluntad, que sería para gastos de esta asociación, como por ejemplo, gasolina, medicamentos, aparatos, entre otros; además de recibir de parte de los Gobiernos estatal y municipal un apoyo económico anual, insuficiente ante el número y costo de necesidades de las personas atendidas; por cierto, esta es una de las características de ser un Instituto de Asistencia Privada (I.A.P.) y el de ser regidos por una Junta estatal de Asistencia Privada, con las ventajas y desventajas que esto implica.

Ni Don Ángel ni yo poseemos una fórmula mágica para que se salve una persona que tiene cáncer. De los que atendimos, pocos duraban años de sobrevivencia posterior, terminaban muriendo.
¿Entonces, para qué ayudar a estas personas? Para aportar lo que estuvo a mi alcance, tanto en corazón como en intelecto. El beneficio fue para ambos, yo gané en lo espiritual y en experiencia terapéutica, y el paciente ganó en apoyo en varias áreas de su padecimiento.

Lo que apliqué al facilitar psicoterapia es ya conocido por los que me han leído. He dicho que mi estilo terapéutico es plural, con elementos de Gestalt, EFT, PNL, EMDR, Constelaciones individuales, Visualizaciones guiadas, etcétera. Los lugares donde se desarrollaban las terapias eran al aire libre o en el patio de casas comunitarias, bajo la sombra de un árbol, pocas veces en algún auditorio.

Las temáticas que más se repetían y les hacía figura a estas personas era su forma de vida, sentido de vida, relaciones con sus familiares, relaciones de pareja, traumas psicológicos, expectativa de muerte, asunción de errores y omisiones, responsabilidades y culpas, relajación y estrés, hábitos autodestructivos, conciencia de la enfermedad, etapas de duelo (Kubler-Ross), creencias culturales, religiosas y familiares, entre otras.

No me es fácil transmitir que en ocasiones resonaba en mí lo que probablemente había en los terapeandos: soledad, angustia, miedo, resentimiento, depresión, sufrimiento, estrés, y más.

Aprendí que no está en mis manos el poder de que viva o muera una persona con cáncer, porque esto va más allá de lo humano. Hay destinos difíciles, ha dicho Bert Hellinger. En ocasiones, llegué a intuir que había un límite, una barrera en donde ya no podía avanzar, ya no podía ayudar a la persona, como si algo me impidiera fluir mis intentos. Era una intuición en la que se me daba a entender que esa persona tenía que sufrir o cumplir su destino, que ya no me estaba permitido interferir, que ya había ayudado lo suficiente o había llegado al límite y que no me convenía “entrometerme” o forzar algo más, esto incluía también en ocasiones el rechazo del enfermo o su falta de voluntad en dado momento. Por cierto, este fenómeno también lo he experimentado al atender a algunos presos.

Pude darme cuenta que los que padecen cáncer tienen historias de vida con asuntos trágicos, traumas fuertes, vivencias de estrés prolongado por años, que en su momento no supieron, no quisieron o no pudieron manejar adecuadamente, y que poco a poco fue creciendo la bola de nieve.

¿Qué textos sugiero como material útil para saber más al atender a personas con cáncer? Aparte de la propia formación profesional y la formación espiritual (sí, dije formación espiritual, la que te sea útil), estos:
*“Una Ventana al Cielo. Una luz en el acompañamiento del enfermo terminal”. María Cristina Tena Campero. Impresora Gospa (2000) México. Por cierto, estuve en 2 talleres terapéuticos para capacitación penitenciaria que ella facilitó en el 2005, fui de los que pasé al frente a ser teratrapeado.
*Libros con nociones fundamentales del cáncer.
*”Sanando Heridas Emocionales. PNL aplicada a la salud”. Rubén Armendáriz. Ed. Pax, México
*Libros de Terapia Gestalt de Adriana “Nana” Schnake.
*”Conocernos. Qué nos quiere decir el cuerpo con la enfermedad”. Joman Romero.
*”Manual de Psicomagia”. Alejandro Jodorowsky. Ed. Grijalbo
*”Todo está bien”. Louise Hay y Mona Lisa Schultz.
*”Aunque me cueste la vida. Constelaciones familiares”. Stephen Haussler.
*”Enfermedad que sana.”. Kutschera y Schaffler.
*”Constelar la enfermedad desde Hamer a Hellinger”.   Briggitte Champetier.
*De Bert Hellinger: Órdenes del Amor y órdenes de la Ayuda.
*”El Dragón con llamas de amor. EFT para niños con cáncer”. Deborah Miller.
*Libros de Biodescodificación y Bioneuroemoción (Enric Corbera, Christian Fleche y Salomon Sellam).
*”La enfermedad como camino”. Ruediger Dahlke.
-Libros de Elizabeth Kubler-Ross.
*Nota: la gran mayoría de estos libros recomendados los puedes descargar de este Blog BERNAL27.

*Descarga paquete de libros sobre el cáncer:

 



*Video. Entrevista realizada en Canal 32 de Manzanillo, Colima, en el programa ‘Foro Abierto’, en el año 2010:





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