23 agosto 2017

EDUARDO EL RIUS


He dedicado mi trabajo de toda la vida a tratar no de educar, sino de crear un poco de conciencia en las personas. Los resultados cada quien los puede definir. Los grandes filósofos son muy serios; a veces cuesta trabajo entender todo lo que exponen o dicen. En cambio, el humor es lo que hace reír a la gente, y eso le da mucha envidia a los filósofos, similar a lo que ocurre con los pintores hacia los caricaturistas. Rius



Eduardo del Río (1934-2017), autodidacta dibujante de monos que escribió más de 110 libros (de política, filosofía, naturismo, religión, entre otros temas), colaboró en un sinnúmero de revistas (Los Supermachos, Los Agachados, El Chahuistle, El Chamuco, Los Hijos del Averno, Proceso, entre otras), y sus caricaturas políticas también aparecieron en periódicos de circulación nacional, como La Jornada, y se dio a conocer con el alias de “Rius”.

Parte fundamental de la biblioteca de mi padre, tuve el honor en mi adolescencia de leer muchos libros y revistas de Rius, al que considero un maestro lejano en lo físico y cercano en mi formación, de quien recibí una versión alternativa de la historia, la política y muchos temas más. De adulto me enteré y entendí lo que decía Carlos Monsiváis: “En México existen tres secretarías de educación: la SEP, Televisa y Rius”.

En una ocasión que Rius visitó la ciudad de Colima, mi padre lo entrevistó, además de al final solicitarle un autógrafo para mí, lo cual hizo en un libro de su autoría: ‘La Iglesia y otros cuentos’, libro que me abrió los ojos a la parte oscura de la Iglesia Católica. Por cierto, esta Iglesia excomulgó a Rius cuando publicó su libro ‘Manual del perfecto Ateo’. Y en esto no coincido con Rius, yo sí soy “Teo”, creo en Dios, a pesar de los errores de todas las religiones; además no me considero marxista como Rius. Digo, no es obligación coincidir en todo con este autor.

Manejando la crítica social, la sátira, el sarcasmo a veces brutal, los datos duros, diálogos didácticos y para nada rebuscados, clara su postura política izquierdista y contra los sistemas imperantes (político, publicitario, alimenticio, televisivo, religioso, etc.) Rius se constituyó en un líder de opinión para varias generaciones desde mediados de 1960, tanto para moneros como para el ciudadano de a pie, ya que las ventas de sus revistas y libros fueron masivas.

En una ocasión, comentó que en el movimiento de 1968 lo iban a asesinar los militares, porque el entonces Presidente Díaz Ordaz se molestó por una caricatura, pero Rius se salvó el hecho de que su pariente lejano Don Lázaro Cárdenas del Río intercedió por él.

Rius nos deja una enorme biblioteca de monos con temas que muchos de ellos siguen vigentes (¡Después de 40 ó 50 años!), sus caricaturas son para que nuestros niños interiores despierten conciencia, transiten al abrir los ojos, con ideologías desestructurantes, contundentes y pensantes para quien se atreva a entrar a esas historietas. Los ojos de Rius fueron cámaras que retrataron con humor negro la vida real, sobre todo sacaba a la luz y a la risa lo que había en las sombras de las fachadas que nos muestran en la escuela y en los medios institucionales.

Rius es un referente para mí y para muchas personas en cuanto a la educación, la ideología y la ruptura de creencias introyectadas y que no nos habíamos cuestionado a ese nivel, lo que provoca en algunos un shock y un parteaguas, un abrir su mente a algo más profundo que lo conocido. Sus monos irreverentes facilitan que dibujemos nuevos esquemas en nuestra mente, para siempre.

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