05 junio 2014

EL PADRE Y LA FIGURA PATERNA

“En nuestro cuerpo vamos hacia nuestro padre y nuestra madre, en unidad. Ellos dan y reciben en nosotros y con nosotros”. Bert Hellinger

El padre está en el sol, en el cielo, en el águila, en la sangre, en el corazón, en el David quien me procreó.
¿El mejor padre del mundo? el que me tocó y transformé en mi corazón, así como el que intento ser yo a diario.

Un mes después de la madre llega la inevitable comparación del festejo al padre, con menos regalos y textos por los exaltados agravios que los hij@S alegan que ocurrieron. 

En una familia el padre es el primero, aunque en muchas (mexicanas, por ejemplo) se le excluya o se le relegue al último, con las consiguientes consecuencias nefastas por dicho desorden sistémico. En el simbolismo lo masculino es el número 1, y lo femenino está representado por el número 2. Por eso, en Constelaciones Familiares, las configuraciones toman como punto de partida del sistema ordenado al padre.

No es cierto que padre es el que cuida o está al pendiente. El padrastro o el abuelo serán cuando mucho figuras paternas, y no pueden usurpar el lugar del padre, aunque éste haya muerto o se haya ido de la familia. Lo siento mucho, señores adoptadores, profesores, abuelitos, tíos y un interesante etcétera, aunque todavía no me golpeen, déjenme decirles que su contribución es valiosa y también de alto impacto para los niños y adolescentes, positiva o negativamente.

Esto no es una cuestión de honor o de calificación. La sangre no se discute, es tan roja y evidente, sin moral ni palabras, que su importancia no está en los glóbulos rojos ni en la hemoglobina, está en las hélices genéticas y en la carga genealógica. 

Quizá el padre sea la sombra de nuestras dos figuras parentales, y fue absolutamente necesario para que, junto con la madre, nacieran los hijos e hijas.

A algunas personas les encanta mezclar la moral con el orden familiar. Craso error, señoras y señores, porque por eso están como están las familias, partidas y sin rumbo.  
La montaña no vendrá a ti, porque ella es más grande. A los hijos les toca acudir a la montaña, con los pies, con el corazón o con el pensamiento.
No importa si el padre está muerto, enfermo o en otro lugar, tú puedes trabajar esto psicoterapéuticamente o espiritualmente. En este blog se ofrecen varios métodos para lo psicoterapéutico (Gestalt, EMDR, EFT, etc.).
Al fin y al cabo, se trata de transformar lo que tú traes de imagen, recuerdo, trauma, obsesión, asunto inconcluso o transtorno, o como le quieras llamar.

¿A qué se tiene que llegar para sanar nuestra relación con el padre? No podemos perdonar a Dios, no podemos perdonar a nuestro padre, solamente podemos comprender sus errores y omisiones y ofrecerle una disculpa por lo que lo hayamos afectado. Mientras no reconozcamos y honremos a nuestro padre estaremos errantes, fracasando y con sentimientos de vacío existencial. Renegar de nuestro origen, excluir o insultar al padre es una escupida al cielo (y en el simbolismo el cielo, entre otras cosas, representa al padre). ¿Ejemplos?: Bastantes delincuentes y drogadictos suelen tener dificultades con sus padres y/o figuras paternas. No es una frase al aire, lo he visto y tratado en casi 12 años laborando en una cárcel.
Dice Bert Hellinger, creador de las Constelaciones Familiares: ¿Por qué es que una persona realmente acude a psicoterapia? Usualmente es porque la persona está alejada de otros. Tan pronto alguien se aleja de sus padres o de un padre, se pierde la energía y la fuerza. La persona empieza a experimentar los síntomas. La resolución es en realidad muy sencilla. Hay que reestablecer la conexión rota. ¿Cómo? ¿Qué cualidades permiten que el consultante tenga éxito? Primero, el consultante debe estar conectado con sus padres o sus ancestros o con su destino particular, con su propia culpabilidad o con su muerte.

Claro, si no se arreglan las disfunciones con el padre, esto repercutirá cuando el hijo a su vez se convierta en padre.
¿Ejemplos de reconocer a nuestro padre? Tener una o más fotografías impresas o digitales en algún lugar donde las veamos frecuentemente (altar, oficina, computadora, portarretrato, etc.); incluirlo en nuestras oraciones; visitarlo y estar en comunicación suficiente con él; valorar lo que nos ha ofrecido desde que éramos niños, desde la sangre hasta un obsequio, un consejo o una habilidad de cualquier tipo. En tu corazón/pensamiento acepta sincero el paquete de vida que tu padre te ofrece, ya después lo revisas para ver qué deseas hacer con eso.

Una vez que reconozcas y honres a tu padre, valores lo que te dio y te da, entonces te darás cuenta hasta dónde puedes llegar con él o sin él. Es decir, no todos los padres e hij@s pueden llegar a la amistad o a la comunicación excelente. Se trata que cada uno por su cuenta sane sus heridas, además de la interacción entre ellos como miembros de su familia, porque siempre serán padre-hij@, independientemente de donde estén o con quien estén.  

¿Dónde nos brincará la liebre con cara de padre? En el trabajo y en la escuela, así como con policías, guardias y personas que ejercen autoridad o liderazgo (civil, religioso, político, deportivo, etc.), lo que consciente o inconscientemente nos conectará con nuestro padre, surgiendo rencillas, desacatos, discusiones, agresiones violentas, y otros arrebatos que no están contra esa persona del presente sino con la persona del pasado, es decir, el padre o la figura paterna, al cual siguen aferrados y enganchados como náufragos en el mar. Me explico, en su corazón enganchan inconscientemente a la figura paterna, lo cual les duele y piensan que no tiene que ver con su padre. No es chiste, es algo metafórico.
Nuestro padre influye en nuestra parte social, comunicativa, laboral y disciplinaria.
Hechos y actitudes en los padres, son más poderosos que sus discursos y sermones hacia sus hijos, me consta

¿Por qué varias personas no creen en Dios o prefieren adorar a la Virgen o a la Santa Muerte? Así es, porque rechazan al padre, porque están conflictuados con la figura paterna. Y, “curiosamente”, cuando se reconcilian con el padre o figura paterna es cuando empiezan a respetar y a creer en Dios (de cualquier manera o color que lo quieran concebir).

Si quieres ser un buen padre destaza a tus hijos, o sea, quítales los tazos unos minutos mientras los abrazas o platicas con ellos.

Yo soy hijo, padre y figura paterna. No es fácil ninguno de los tres roles, y están entrelazados.

Gracias a mi padre David por el pasado y por el presente, por estar en el mismo árbol. Gracias por el don de la escritura y la lectura, por la intelectualidad, por la reestructuración de nuestra relación pasada y porque nos centramos en el presente.




A MI PADRE (2016)

(I)
Tuve un padre como quiso ser,
Lo juzgué como lo quise ver.
Fue y fui, fuimos, nos vimos,
Volvimos del pasado al presente.

Él en su proceso de vida,
Yo inmerso en cada suceso por afrontar,
Hablo desde mí para mi sentido de vida,
Para mis sentidos que han experimentado,
Sintiendo y pensando en voz alta,
Para mi Gestalt que he resignificado,
Para la Constelación que me ha transformado,
Ahí los Martínez y los Bernal incluidos.

Dudé, sufrí, juzgué, supuse, crecí,
Trabajé, transformé, comprendí, aprendí,
Emprendí, prendí la luz en mi oscuridad,
Agradecí, honré, respeté.

No es casualidad que desde mi treintena de años
Renació mi vínculo a Dios Padre,
definí mi espiritualidad,
Me casé y me convertí en padre.

A mi padre David gracias por todo,
Por contribuir a mi existencia,
Recibí su paquete y luego lo exploré,
A distancia o en cercanía le honro,
Silente a veces junto a su hombro,
esta sangre que obtuve de él es un combustible,
me nutrí  de su Campo Morfogenético,

Pasan los kilómetros, los kilos y los años,
Y él será el grande y yo el pequeño,
Por jerarquía y respeto en este clan,
43 gracias son pocas para agradecerle,
Desde que fui feto hasta hoy.

(II)
Hace 43 años alegre me vio nacer,
Hace 37 me salvó de morir atropellado,
Prefiero elegir los oasis de cariño,
Que lamentar el “astigmatismo” de mi yo-niño.

La mejor familia de mi mundo,
No me arrepiento de carencias de moneda,
Predominé en inocencia y en lo hiperactivo,
Los juegos sin máquinas ni guía Yang,
Mientras él concentrado en el río de uva y cebada,
Llegó a ser el mejor periodista y padre periódico,
Ahora más David que Damarmo.

Oía llegar su motocicleta y me sentía seguro,
De adulto dejé de juzgarlo y me destrabé,
Me constelaron y me gestaltearon,
Ya no tengo reproches ni rollos en derroches,
En realidad duermo a gusto en las noches.

Estos renglones no están torcidos,
Están vividos e incorporados con paz, vivos,
Al compás de los cambios en avances del alma,
La calma madura que superó lo apresurado verde del fruto,
En este árbol donde aún ramifico mi energía,
Compartiendo la venia roja de mi padre en su rama,
Habiendo hoy más honra que horas de drama.


                                                          Juan Carlos Martínez Bernal (2016)




EL PADRE EN NUESTRO INTERIOR
junio 2017 

El ignorar es querer trabajar terapéuticamente con el cuerpo físico del padre. El error es rodear y la posibilidad de equivocarse o tardar cuando se pretende enfrentar a ese padre en su limitada carne humana. El camino más espinoso es cuando se le pide perdón al padre, cuando un camino más sencillo es el de ofrecer una disculpa; el que pide perdón se expone en bandeja mendigando, el que ofrece la disculpa manda la energía.
Para trabajar con el padre lo podemos hacer a distancia física, aunque haya muerto, esté lejos o ausente emocionalmente. Se ocupa nuestra mente y nuestro corazón, quizá su energía en una fotografía o en un objeto que la tenga capturada.
El Padre está representado en Dios Padre, en la energía masculina del árbol familiar, como uno de los pilares para formar una familia.
Mi padre circula en mi sangre, en mis axones y neuronas, en el eco de cada latido, en el sello de la gran moneda invaluable de mis padres, en los recuerdos infantiles, juveniles y adultos.
Tomé tu paquete y luego elegí con qué me quedaba. Te ví y con los años te imité cuando menos lo esperaba. Me di cuenta y decidí mi camino, contigo atrás de mi ventrículo derecho, de vez en cuando volteando para verte.
Vivimos, recordamos y trabajamos un padre en nuestro interior. No hay posesión demoniaca de nuestro padre en nosotros, por más abuso u omisión de la que se experimente. Hay una introyección, una experiencia, una influencia. Por eso trabajamos nuestro interior, donde reina lo que creemos de nuestro padre, lo que valoramos u odiamos, en donde está lo traumado según nuestra brocha que lo pintó.
La solución de trabajar nuestro interior…está en nuestro interior, lugar donde está nuestro padre del pasado, del presente y del futuro. Así mismo, en ese lugar encontraremos tarde o temprano al padre que seremos o que somos, entre espejos encantados y patroncitos camuflados. Dentro de mí coexisten el pasado y el presente, mi padre y yo como padre, mi hijo y yo como hijo. Los errores y aciertos que viví, y los aciertos y errores que cometí, como hijo y como padre.
                                                                                        







1 comentario:

Ricardo Garcia dijo...

Excelente post, gracias por la reflexión Bernal.

Saludos!